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INFLUENZA

Posted in Varios by posdata on Mayo 2, 2009

La crisis pide a gritos una nueva Europa

Posted in Lecturas by posdata on Abril 25, 2009

Por Ulrich Beck

El Mundo. 24.04.2009.

EN MEDIO de las ruinas de una Europa devastada moral, política y materialmente por la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill se dejó llevar por el entusiasmo en 1946: «Si Europa llegara a unirse alguna vez… no habría límites ni a la felicidad, ni a la prosperidad, ni a la gloria de las que podrían disfrutar sus 400 millones de habitantes».

Hoy lo que nos amenaza es todo lo contrario: si Europa se deshiciera por culpa de la crisis económica global, no habría límites al descontento, a la pobreza y a la vergüenza de sus políticos y de sus 500 millones de habitantes.

Hace 20 años que de manera inesperada cayeron el Muro de Berlín y, a continuación, la URSS y el orden mundial bipolar de la Guerra Fría. Ahora, el modelo capitalista, es decir, la idea de que el mercado libre es la solución, cuyo triunfo se celebró en aquel momento, amenaza con caer y arrastrar a la UE consigo.

El desempleo está aumentando de manera exponencial de un extremo al otro del planeta. Las rachas de malestar social y el sentimiento en contra de los inmigrantes están, asimismo, invadiendo Europa. Y en este momento, de buenas a primeras, el fantasma de los estados inviables se cierne sobre el paraíso de prosperidad y seguridad que era la UE.

Por todo ello, si la Unión Europea no existiera, hoy tendríamos que inventarla. Lejos de representar una amenaza a la soberanía nacional al comienzo del siglo XXI, la UE es lo que fundamentalmente la hace posible. En esta sociedad de amenazas mundiales que se resisten a soluciones nacionales, los estados nación que han de conformarse con sus solos recursos son impotentes y no tienen capacidad para ejercer su soberanía. La soberanía concertada de la UE proporciona a naciones y ciudadanos, a todos sin excepción, su única esperanza de vivir en libertad y en paz.

Europa no necesita menos Europa; necesita más Europa. La crisis global demuestra que la unión monetaria no puede conseguirse sin una unión política. Sin embargo, hasta ahora no han existido ni una política financiera conjunta, ni una política industrial conjunta, ni una política social conjunta, esas políticas que debían haberse puesto en común para dar una respuesta eficaz a la crisis.

La crisis está pidiendo a gritos una refundación de la UE. Europa representaría entonces una nueva realpolitik dentro de la acción política en un mundo amenazado e interconectado, donde es necesario reemplazar la realpolitik de los intereses nacionales por la realpolitik cosmopolita: cuanto más europea y más cosmopolita se vuelva nuestra política, mayor éxito tendrá a nivel nacional.

La disyuntiva está entre más Europa y nada de Europa. Este imperativo de posibles consecuencias fallidas justifica la esperanza en un mercado en declive: sólo sobre las semillas de una solución global conjunta que se sembraron en la reunión del G-20, de la mano de la apertura de EEUU al mundo bajo la presidencia de Obama, pueden sentarse las bases de una UE rejuvenecida por la crisis.

*Ulrich Beck es profesor de Sociología en la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich.

¿Qué globalización sobrevivirá?

Posted in Lecturas by posdata on Abril 17, 2009

JOSEPH S. NYE

EL PAÍS  -  Opinión – 17-04-2009

En este año en que la economía mundial se contraerá por primera vez desde 1945 a algunos economistas les preocupa que la actual crisis pueda significar el principio del fin de la globalización. Las épocas de dificultades económicas y el proteccionismo van de la mano, puesto que cada país culpa de los problemas a los demás y trata de proteger sus empleos internos. En la década de los treinta del pasado siglo, las políticas consistentes en “empobrecer al vecino” empeoraron la crisis. Hoy, a menos que los líderes se resistan a ofrecer respuestas de ese tipo, el pasado podría convertirse en el futuro.


Irónicamente, sin embargo, esa perspectiva tan sombría no significaría el fin de la globalización definida como un aumento de las redes mundiales de interdependencia. La globalización tiene varias dimensiones. Aunque los economistas a menudo se refieren a ella y a la economía mundial como si fueran una sola y misma cosa, otras formas de la globalización también tienen efectos significativos -no todos benéficos- en nuestras vidas cotidianas.

La manifestación más antigua de la globalización fue ambiental. Por ejemplo, la primera epidemia de viruela se registró en Egipto en el año 1350 antes de Cristo. Llegó a China en el 49 después de Cristo, a Europa después del 700, a las Américas en 1520 y a Australia en 1789. La peste bubónica, o peste negra, se originó en Asia, pero al propagarse mató entre un cuarto y un tercio de la población de Europa en el siglo XIV.

En los siglos XV y XVI los europeos llevaron enfermedades a las Américas que destruyeron al 95% de la población nativa. En 1918, una pandemia de gripe causada por un virus de las aves acabó con la vida de 40 millones de personas en todo el mundo, mucho más que las que habían muerto en la guerra mundial que acababa de terminar. Actualmente, algunos científicos predicen que se repetirá la pandemia de gripe aviar.

Desde 1973 han surgido 30 enfermedades contagiosas que se desconocían y otras, más familiares, se han propagado geográficamente con nuevas formas resistentes a los medicamentos. En las dos décadas posteriores a la identificación del VIH/SIDA en los años ochenta han muerto 20 millones de personas y 40 millones más están infectadas en todo el mundo. Algunos expertos prevén que esa cifra se duplicará para 2010. La propagación de especies foráneas de flora y fauna a nuevas zonas ha aniquilado a las especies nativas y podría provocar pérdidas económicas de varios miles de millones de dólares al año.

El cambio climático global afectará a la vida de todo el mundo. Miles de científicos de más de cien países informaron recientemente de que hay nuevas y sólidas evidencias de que la ma-yor parte del calentamiento observado en los últimos 50 años es atribuible a las actividades humanas, y se prevé que las temperaturas promedio a nivel global aumenten entre 1,3 y 5,5 grados centígrados en el siglo XXI. El resultado podría ser una variación aún más severa del clima, con demasiada agua en algunas regiones y escasez en otras.

Entre los efectos, habrá tormentas y huracanes más fuertes, inundaciones y sequías más prolongadas y más desprendimientos de tierras. En muchas regiones el aumento de la temperatura ha alargado la estación de deshielo y los glaciares se están derritiendo. El ritmo al que subió el nivel del mar en el último siglo fue 10 veces más rápido que el promedio de los últimos tres milenios.

También está la globalización militar, que consiste en las redes de interdependencia en las que se utiliza la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza. Las guerras mundiales del siglo XX son un ejemplo. La anterior era de globalización económica llegó a su cúspide en 1914 y las dos guerras mundiales significaron un retroceso. Pero si bien la integración económica global no recuperó el nivel que tenía en 1914 hasta medio siglo después, la globalización militar creció a medida que la económica se contraía.

Durante la guerra fría, la interdependencia estratégica global entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue aguda y clara. No sólo produjo alianzas que abarcaban todo el mundo, sino que cualquiera de los bandos pudo haber utilizado misiles intercontinentales para destruir al otro en menos de 30 minutos.

Éste fue un rasgo distintivo no porque fuera totalmente nuevo, sino porque la magnitud y la velocidad de un potencial conflicto derivado de la interdependencia militar eran enormes. Actualmente, Al Qaeda y otros actores transnacionales han formado redes globales de agentes y desafían los enfoques convencionales de la defensa nacional mediante lo que se ha dado en llamar la “guerra asimétrica”.

Por último, la globalización social consiste en la propagación de pueblos, culturas, imágenes e ideas. La migración es un ejemplo concreto. En el siglo XIX, alrededor de 80 millones de personas atravesaron los océanos para buscar un nuevo hogar, muchas más que en el siglo XX. Al inicio del siglo XXI, 32 millones de los residentes en Estados Unidos (el 11,5% de la población) habían nacido en el extranjero. Además, aproximadamente 30 millones de personas (estudiantes, empresarios, turistas) entran cada año a este país.

Las ideas son un aspecto igualmente importante de la globalización social. La tecnología hace que la movilidad física sea más fácil, pero las reacciones políticas locales contra los inmigrantes ya estaban creciendo antes de la actual crisis económica.

El peligro actual es que las miopes reacciones proteccionistas a la crisis económica puedan contribuir a asfixiar la globalización económica que ha distribuido crecimiento y ha sacado de la pobreza a millones de personas en el último medio siglo. Pero el proteccionismo no frenará las demás formas de globalización.

La tecnología moderna significa que los patógenos viajan más fácilmente que en periodos anteriores. Las facilidades para viajar aunadas a los tiempos de dificultades económicas implican que las tasas de migración podrían acelerarse hasta el punto de que las fricciones sociales superen el beneficio económico general. De manera similar, las dificultades económicas pueden empeorar las relaciones entre Gobiernos y los conflictos internos que podrían llegar a la violencia.

Al mismo tiempo, los terroristas transnacionales seguirán beneficiándose de la tecnología de la información moderna como Internet. Y si bien la depresión de actividad económica puede desacelerar en cierta medida el ritmo de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, también desacelerará el tipo de programas costosos que los Gobiernos deben aplicar para abordar las emisiones ya existentes.

Así pues, a menos que los Gobiernos cooperen para estimular sus economías y se resistan al proteccionismo, el mundo podría encontrarse con que la crisis económica actual no significa el fin de la globalización sino sólo de la del tipo positivo, con lo que quedaríamos en la peor de las situaciones posibles.

© Project Syndicate, 2009.

Traducción de Kena Nequiz.