febrero 10, 2009

El Índice de Estados Fallidos de Foreign Policy

Publicado en Lecturas, Reforma del Estado a 1:09 am por posdata

La revista Foreign Policy de origen norteamericano, publica un índice de los Estados fallidos, basándose en 12 indicadores. En el año 2005 se clasificaron 60 Estados, mientras que en el año 2006 se incluyeron 148 en la clasificación. Los doce indicadores que el índice utiliza son:

1. Crecientes presiones demográficas
2. Movimiento masivos de refugiados y desplazados internos
3. Legados de grupos que buscan venganza o que se siente perseguidos
4. Éxodo crónico y sostenido de la población
5. Desigual desarrollo económico de distintos grupos
6. Declinación económica severa
7. Criminalización o pérdida de legitimidad del Estado
8. Deterioro progresivo de los servicios públicos
9. Suspensión o aplicación arbitraria del Estado de derecho y extensas violaciones de los derechos humanos
10. Aparato de seguridad que opera de manera independiente del Estado
11. Prominencia de élites sectorizadas
12. Intervención de otros Estados o actores políticos externos

En general, el índice se articula alrededor de dos variables explicativas: el desarrollo desigual en la sociedad y la falta de legitimidad del Estado.

Fuente: http://www.perupolitico.com/?p=380#more-380

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diciembre 19, 2008

El futuro de los medios

Publicado en 1, Reforma del Estado a 8:41 pm por posdata


La industria de la información reflexiona sobre los retos que plantea Internet para llegar a sus lectores.



Un nuevo modelo informativo


Por Eva Domínguez*


Los lectores, telespectadores y oyentes han saltado la barrera que los separaba de los medios de comunicación. Muchos están al otro lado, creando sus propios relatos, informaciones, reflexiones, escritas o audiovisuales, en grupo o en solitario en Internet. El público está influyendo con sus nuevos hábitos no sólo en quien crea contenidos sino la manera de consumirlos.

Con el difícil objetivo de aportar luz sobre el futuro de los medios, la Online Publishers Association (OPA), con sede en Estados Unidos, y su organización hermana en Europa, celebró los días 1, 2 y 3 de marzo en Londres su primer congreso Forum for the Future. Un intenso programa lleno de primeras figuras de todos los agentes del sector permitió debatir cómo debe transformarse la industria.

El sector de los medios de comunicación se enfrenta ante el reto de cambiar para que todo siga igual. Adaptarse a un nuevo paradigma informativo propiciado por las nuevas tecnologías tiene muchas implicaciones, organizativas, productivas y de modelo de negocio.

La receta de Reuters

La función de los medios de comunicación en la segunda mitad de este siglo será facilitar contenido, proveer herramientas, filtrar y editar. Así lo ve el consejero delegado de Reuters, Tom Glocer, quien abrió la sesión de conferencias de la OPA con el tema que se convirtió en el hilo conductor de todas las sesiones: cómo incorporar la participación de la audiencia en un nuevo modelo de medio de comunicación.

La industria mediática se enfrenta al reto de la producción individual y amateur de contenidos y debe afrontarlo sin miedo. “No todo el consumo de medios será de blogs en el futuro, pero no podemos cometer el mismo error que en los inicios de Internet. Protegerse no es bueno”, advirtió Glocer. Si los usuarios quieren ser autores y editores al mismo tiempo y la tecnología lo permite cada vez más, los medios deben integrar esta realidad en su estrategia.

¿Cómo? Glocer dio una receta con tres ingredientes. En primer lugar, hay que abonar el terreno creando una comunidad alrededor del medio. Lo llamó “sembrar nubes”. Para ello, “hay que ofrecerles algo creativo que puedan utilizar porque la gente quiere interactuar”.

En segundo lugar, hay que proveer las herramientas adecuadas, basadas en estándares abiertos y criterios de interoperabilidad. El objetivo es que los contenidos del medio estén allí donde los consuma el usuario porque “nadie posee a una audiencia completamente”.

La compra de MySpace por News Corporation, de Rupert Murdoch, es una muestra de este nuevo modelo de medios, en que hay que estar abierto al relato profesional y al ciudadano para contar una noticia, según Glocer. El tsunami o el accidente del Concorde muestan que “no existe el monopolio de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado”.

Reporteros globalizados

¿Qué supone para cualquier periodista saber que su mensaje llega a una audiencia global gracias a Internet? “Más responsabilidad y respuesta instántanea del público”. Para Sheila MacVicar, corresponsal de la CBS, llegar a nuevos públicos y conocer de manera inmediata sus impresiones aumenta la conciencia del propio trabajo y lo enriquece.

Mientras el resto de congresistas alimentaban sus cuerpos durante la comida, MacVivar nutría sus conciencias con su opinión sobre cómo afecta la globalización de Internet al día a día del periodismo: “Pasan doce meses antes de que la noticia sobre las viñetas de Mahoma se convierta en global y lo hace a través de dos medios: Internet y los canales de 24 horas de noticias de televisión”.

Casos como éste ejemplifican que el público de la información es global y en él hay que pensar al informar, en opinión de MacVicar. Especialmente, porque “hoy día cuando acabas tu noticia y te vas a casa es cuando comienza la historia”, añadió Larry Kramer, presidente de CBS Digital. La noticia se convierte en el punto de partida del debate o la reacción en Internet.

La también corresponsal de la CBS Elizabeth Palmer no pudo estar presente en la conferencia pero envió un vídeo resumiendo su experiencia: “Nunca hay suficiente tiempo para contar la noticia pero Internet lo está cambiando porque se puede contar la noticia y la historia detrás de la noticia”.

Para los reporteros informar para Internet es gratificante pero presenta algunos obstáculos. A veces no tienen suficiente tiempo sobre el terreno para preparar los materiales que precisarían y, por otro lado, las redacciones digitales están infradotadas para la cantidad de trabajo que deben realizar. “Los presupuestos online han de crecer”, reclamó Palmer.


El medio de los tres minutos de atención


Si el uso de Internet todavía presenta incógnitas a pesar de los estudios que se realizan, el del teléfono móvil en el futuro inmediato es un desierto de pistas para los productores y distribuidores actuales. Una cosa parece clara: la máxima atención que se consigue son tres minutos.

“La gente quiere contenido instantáneo”. No quiere esperar y tampoco mantiene su concentración más allá de esos tres minutos en una pequeña pantalla, aseguraba Mauro Sentinelli, vicepresidente de GSM Association.

Además del tiempo de duración, producir los contenidos para dispositivos móviles presenta otras difilcultades. No funcionan los planos largos ni el movimiento rápido. “Es muy importante tener en cuenta cómo se adaptan los contenidos”, recordó Dan Whiley, vicepresidente comercial de medios digitales de MTV Networks International. No sirve reutilizar lo ya existente sin más.

Las especificidades técnicas siguen actualmente siendo muy presentes, pero lo dejarán de ser paulatinamente, puesto que “estos dispositivos serán más ordenadores portátiles que teléfonos móviles”, apuntó Olli-Pekka Lintula, director de márqueting de Nokia. “Se van a convertir en dispositivos punto a punto, en servidores, será una extensión de la personalidad”.

Soluciones como la creación de zonas de conexión inalámbrica de alta velocidad a la Red permitirán la descarga rápida de contenidos, reflexionó Sentinelli, y agilizarán el impulso de la Internet móvil. “Ya estamos empezando a olvidarnos del dispositivo que hay detrás y pensar sólo en el contenido”, añadió Whiley.

Y si el precio de las descargas y las conexiones pueden ser el siguiente escollo, es posible que los acuerdos entre proveedores de contenidos y de operadores de telefonía acaben salvándolo. “Puedo imaginar un futuro en que la televisión móvil sea gratuita para el consumidor”, afirmó Bernard Gershon, responsable de ABCNews.com.

(*)Fuente: http://www.elpais.com/comunes/2006/futuro_medios/index.html

noviembre 24, 2007

La restauración autoritaria por la vía legislativa

Publicado en Reforma del Estado a 11:20 am por posdata

Por Liébano Sáenz

 

Milenio. 24 de noviembre de 2007.

Como pocas veces hoy es evidente la distancia entre democracia y proyecto liberal. El desenlace de los comicios federales parece haber generado una inercia contraria al fortalecimiento de las libertades. La reforma electoral ha dado lugar a un ataque sin precedente al régimen de libertades, a la vez de que se deteriora uno de los logros más importantes y trascendentes del proceso democrático: la autonomía del órgano electoral.

Es de notar que la pluralidad que caracteriza al Congreso no ha dado cabida siquiera a un debate sobre el tema de las libertades. La sociedad ha sido deliberadamente excluida, como si la política fuera un asunto reservado a gobernantes y legisladores. Cabe destacar que el proyecto inicial de reforma constitucional contenía una clara y franca agresión contra la libertad de expresión. La respuesta airada de representantes de la radio y la televisión introdujo un matiz en el proyecto, a última hora. Por el ánimo y unidad que privó entre las tres principales fracciones parlamentarias, hoy es pensable que de no haber ocurrido tal inconformidad, el proyecto así se habría presentado al pleno de la Cámara.

Así, sin mayor explicación, se ha impedido que la sociedad participe en la deliberación para la reforma. A los grupos relacionados con los cambios no se les ha pedido aportar opinión, así sean los empresarios y periodistas de la radio y la televisión o los representantes de las casas encuestadoras de opinión. Por lo que ha trascendido, los gobernadores también fueron mantenidos al margen de esta importante reforma. El gobierno ha participado por la vía de la omisión. Algunos coordinadores de las bancadas han expresado que de haber abierto el proceso a la consulta, se hubiese complicado la reforma; es decir, deliberadamente optaron por el madruguete y el descontón.

La aprobación de la reforma constitucional bajo estas condiciones ha propiciado que se exacerben los rasgos autoritarios e intolerantes en la reforma a las leyes ordinarias. Predomina en el proyecto un IFE a modo y sometido a quienes dominan el Congreso, así como reglas que atentan contra la libertad de expresión. La regulación de los partidos para avenirlos a la democracia y la legalidad no aparecen en las propuestas conocidas hasta hoy. Tampoco ha habido espacio para simplificar el proceso electoral en función del ciudadano.

Este giro antiliberal del Congreso —forma y fondo— ha generado una inercia hacia la cerrazón. Dos son las premisas que fundan esta actitud autoritaria: asumir que toda crítica o resistencia a la reforma tiene como origen el interés de los sectores beneficiados con el status quo. Así, se llega a la descalificación de todo cuestionamiento que invoque la libertad de expresión, por una supuesta falsedad en la motivación o propósito. Bajo esta idea, para los promotores de esta reforma, quienes hacen observaciones críticas al cambio, más que principios, defienden intereses. La otra premisa autoritaria es suponer que la promoción de intereses —económicos, gremiales o de cualquier naturaleza— atenta contra la democracia y la representación política y social de los legisladores.

No hay duda que la reforma electoral tiene aspectos positivos; pero éstos no dan base ni justificación para un proceso legislativo a espalda de la sociedad. Las elecciones no son cuestión exclusiva de partidos, autoridades y candidatos; los actores fundamentales son los ciudadanos y su premisa de eficacia es la libertad, particularmente, la de expresión, la que se ejerce no sólo por candidatos y partidos, sino por ciudadanos a través de medios impresos de propiedad particular y de medios concesionados del Estado, igualmente organizados bajo el régimen de empresa.

La preocupación de los concesionarios de radio y televisión sobre los efectos económicos a sus empresas con las nuevas reglas del juego, es legítima y es un error grave descalificarla por prejuicio y desinformación. En todo caso, si en los legisladores existe la convicción de rentas y utilidades elevadas en el sector, su respuesta es por la vía fiscal, no la de control de programación y la imposición por igual del gravamen implícito en la expropiación de tiempos de alto valor comercial.

El autoritarismo y la intolerancia van de la mano de la burocratización. Al parecer, modificaron la prohibición inicial para que los medios escritos publicaran estudios de opinión que no tuviere el visto bueno de un grupo de escogidos, como si hubiera consenso en materia de metodología o la mejor manera de hacer un estudio demoscópico. Sin embargo, persiste la propuesta de que las autoridades definan línea a los contenidos noticiosos en la radio y tv, además, podrán imponer sanciones gravosas. La responsabilidad en el ejercicio de las libertades no resulta de la imposición de las autoridades.

Algunos —también preocupados por la evolución de la reforma electoral— consideran que el ataque a la libertad de expresión es secundario, toda vez que no hay manera de callar a la sociedad, argumento intelectualmente válido, pero que entraña un alto costo en el supuesto de que así no sucediera. En mi opinión, el problema más serio con las nuevas reglas del juego que se pretenden establecer tiene que ver no sólo con las instituciones electorales, sino con la libertad de expresión. Quizá habrá muchas voces que no se avengan a las restricciones implícitas, pero otras sí habrán de callarse, porque la ley debe cumplirse, aun sea percibida como injusta.

Los legisladores deben reconocer que la representación de intereses, incluso los económicos o de gremio, es del todo legítima. También lo es la preocupación de muchos por el agravio implícito al régimen de libertades. Hay intereses económicos que se defienden, tarea legítima, insisto, pero también principios qué salvaguardar. No nos equivoquemos, la restauración autoritaria por la vía legislativa no es un momento, es un proceso, una inercia que hay que identificar y contener. De otra suerte, con el tiempo, todos habremos de lamentar no haber actuado o minimizado el riesgo.

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